domingo, 9 de noviembre de 2008

El yo que yo era entonces

(De "El tiempo recobrado", de Marcel Proust)


Una cosa que hemos mirado en otro tiempo, si volvemos a verla, nos devuelve, con la mirada que pusimos en ella, todas las imágenes que entonces la llenaban. Y es que las cosas –un libro bajo su cubierta roja, como los demás-, en cuanto las percibimos pasan a ser en nosotros algo inmaterial, de la misma naturaleza que todas nuestras preocupaciones o nuestras sensaciones de aquel tiempo, y se mezclan indisolublemente con ellas. Un nombre leído antaño en un libro contiene entre sus sílabas el viento rápido y el sol brillante que hacía cuando lo leíamos… Coleccionaría de las novelas las encuadernaciones de antaño, las del tiempo en que leí mis primeras novelas… Como el vestido con que vimos por primera vez a una mujer, me ayudarían a encontrar de nuevo el amor que tenía entonces, la belleza a la que superpuse tantas imágenes cada vez menos amadas, para poder recobrar la primera, yo que no soy el yo que la vio y que debo ceder el sitio al yo que era entonces si ese yo evoca la cosa que conoció y que mi yo de hoy no conoce.

2 comentarios:

indecible dijo...

Excelentes textos. Enhorabuena. Con tu permiso, tal vez tomemos alguno para nuestra página. Y si quieres colaborar con nosotros, tienes las puertas y los brazos abiertos.

emilia dijo...

Gracias, os tomaré la palabra. Por cierto, ¿Cómo me habéis descubierto?